De sabor áspero y un poco amargo, la alcachofa es la inflorescencia no madura, de color verde o morado de la alcachofera.

Es muy poco energética, de hecho, un corazón de alcachofa nos aporta menos de 15 kcal (unos 50 o 60 g de alcachofa) y unos 9,4 g de fibra. Por lo tanto, un plato de alcachofas con aceite de oliva virgen extra seguro que será poco calórico y sí muy saciante.

Aquellos principios amargos de la alcachofa provienen de la cinarina y la cinaropricina, y es por este motivo que es tan recomendada para problemas de hígado y vesícula biliar.

Deberíamos consumirlas semanalmente, vale la pena, ya que pronto se acabarán o empezarán a ser más amargas. También las podemos conservar congeladas y envasadas al vacío o bien en conservas.