Mayo, antesala del verano: sol potente, calor, lluvia, días variables y noches aún frescas que nos recuerdan que nos acercamos a períodos cada vez más cálidos.

Quizá son los nísperos una de las frutas que está en su máximo esplendor pero también podemos ver nectarinas y albaricoques, podemos probar las cerezas (quizá aún poco dulces) y peras de diversos tipos. No nos podemos olvidar de las brevas, que a finales de mayo ya vemos en las fruterías.

Es evidente que los calabacines, judías verdes o tomates, a medida que se acerca el verano son más gustosos, mejores en sabor. Aún tenemos alcachofas y vale la pena seguir consumiéndolas ya que a  medida que se acerca el verano hay menos.

Hay que seguir consumiendo habas y guisantes, estamos en plena temporada. También tirabeques, que solos hervidos y con aceite de oliva están deliciosos.

Ahora ya nos vienen en gusto comidas más frescas, así que podemos aprovechar para hacer más ensaladas: lechuga, escarola (aún la encontramos), tomate, apio, canónigos, rúcula, espárrago blanco y pimiento crudo. Y con las frutas podemos hacer batidos o smooties, también muy refrescantes.