El albaricoque, aquella fruta que ya encontramos en las fruterías, de color amarillo-anaranjado, de pulpa firme pero jugosa y aroma suave. A mí me apasionan, me transportan a mi infancia, donde a partir de mayo con los amigos de escuela buscábamos albaricoqueros y gozábamos de esta espectacular fruta.

A nivel nutricional es poco energética, ya que como muchas otras frutas tiene un 90% de agua. A parte de esto encontramos fibra alimentaria, vitamina A, B3, hierro, potasio, magnesio, calcio, cobre y carotenos de diferentes tipos. Con estos colores amarillos y naranjas es evidente que el contenido de carotenos y vitamina A es alto, por lo tanto tendrá un gran efecto antioxidante.

Para desayunar, entre horas o después de las comidas, los podemos consumir crudos o en su versión deshidratada o seca, el orejón. Comprad los orejones ecológicos, mucho más oscuras pero sin sulfitos. En las frutas secas muchas veces se utiliza de dióxido de azufre o E220, que ayuda al secado y hace la fruta más atractiva a la vista.

Disfrutad de los albaricoques, los tendremos aquí durante mucho tiempo, casi hasta julio-agosto. Los podemos combinar con nectarinas, kiwis, manzanas, peras, nísperos, fresas, arándanos, moras, mangos o brevas.