Septiembre, días más cortos, lluvias y noches más frescas. La mayoría ya hemos vuelto a la rutina y el verano ya nos queda lejos.

Tiempo de vendimia, de uvas, de higos, de melones. Aún podemos comer sandía de buena calidad, melocotones y nectarinas; las peras y manzanas son cada vez mejores, más dulces, así como las granadas, que empiezan a ser más comunes.

Los pimientos y berenjenas están en pleno rendimiento, también tenemos tomates de buena calidad y de temporada. Debemos aprovecharlos porque se van acabando y a partir de finales de septiembre y principios de octubre las frías noches acaban con los tomates que no están en invernadero.

La judía verde, la cebolla tierna, los pepinos y calabacines son de buena calidad pero ya están a final de temporada. Ya vemos las calabazas para sopas y cremas, las de la temporada.

Y empiezan a llegar las setas: níscalos y trompetas de la muerte entre otras.

Septiembre, un mes de cambio, de transición hacia un otoño que se va acercando.