La que llamamos como Kale es una hortaliza de hoja rizada de la misma familia que la col. Proviene del norte de Alemania y le gusta el clima frío, como a nuestra escarola.

Últimamente la pongo en algunas recetas para variar, ya que se encuentra bien en las verdulerías y supermercados en esta época, aunque diciembre es cuando se recolecta, con el intenso frío del invierno.

Contiene abundantes vitaminas y minerales: carotenos, calcio, hierro, vitamina C, vitamina K y diversos fitonutrientes. También mucha fibra, y es por eso que nos cuesta de cogerle el punto.

¿Como preparar la col Kale? Pues primero limpiarla bien en agua fría; cortar las hojas, separarlas del tallo central. Estas partes duras las podemos guardar para hacer un caldo vegetal.

A partir de aquí la podemos escaldar. Vamos a poner agua en una olla y a llevarla a ebullición, cuando hierva añadimos la sal, y las hojas de col limpias 2 minutos; pasado este tiempo las colamos o quitamos. Después las podemos añadir a un salteado de verduras, de guarnición o bien a una ensalada. De esta manera conserva el intenso aroma.

La podemos hervir o guisar, es evidente que eliminaremos más nutrientes que con el escaldado. La podemos añadir a un guiso de garbanzos con espinacas y Kale; a unas lentejas con quinoa, verduras y Kale, etc.

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