El término anglosajón real fooding significa comida real y se ha puesto de moda para definir un estilo de vida alimentario basado en la eliminación de los alimentos ultraprocesados, en la medida de lo posible. Acabo de hacer una búsqueda en Instagran con #realfooding: 553 millones de mensajes. Y en las imágenes hay prácticamente de todo: desde una paletilla de Aragón, pasando por un bizcocho, continuando con tostada y plátano o unas oatmeal bars.

Pero, ¿Qué es y qué promueve este movimiento? ¿Existe una comida no real? ¿Podemos seguir este movimiento? ¿Es sectario? Son preguntas que a diario me formulan en la consulta mis pacientes.

Tal y como ya he comentado, el movimiento se basa en comer lo menos procesado posible, lo más sano posible con alimentos frescos y primarios. Según los impulsores del movimiento deberíamos evitar todos los alimentos procesados ya que pueden ser promotores de diversas enfermedades.

En el mundo de la dietética y la nutrición hemos pasado del mensaje de que hay que comer de todo pero con moderación, al mensaje de que no todo es comestible y que tanto ultraprocesados como alimentos supérfluos deben ser evitados o casi prohibidos. Hay que consumir productos frescos, locales, de proximidad y ecológicos; cocinar, tocar los alimentos, olerlos, degustarlos, seleccionarlos en el mismo mercado …

En realidad el real fooding es recuperar la esencia de lo que ya hacíamos hace relativamente pocos años: consumir productos frescos que nosotros ya comprábamos y procesábamos en la cocina; producto exclusivamente de temporada y local, porqué no había otra cosa; y casi nunca consumir productos procesados, porqué eran caros y no existian. ¿Volver a los orígenes? Pués sí, el #realfooding no es más que en un tiempo moderno, en la época digital, consumir alimentos como a principios del siglo pasado.

Para mi nada de nuevo, y sí más de lo mismo. Lo que sí ha cambiado es la repercusión mundial del mensaje y la comunicación masiva a través de personajes mediáticos.