Las alergias aumentan año tras año y parece que la prevalencia en niños de menos de 4 años es entre el 6 y el 8% y del 1 al 3% en adultos. A día de hoy seguimos teniendo en la consulta nuevos casos de LPT diagnosticados en edad adulta.

Las LPTs son unas proteínas de estructura compacta y estable que las hacen resistentes al cocinado y la digestión. Se producen síntomas cuando están en los alimentos que consume la persona que tiene la alergia, aunque hayan sido cocinados o procesados.

Este tipo de proteínas se encuentran en alimentos vegetales:

  • Cereales: trigo, maíz y otros.
  • Frutas: melocotón, albaricoque, manzana, fresa, cereza, ciruela, pera, uva, limón, naranja, mandarina, plátano, kiwi, granada, arándanos, frambuesas.
  • Hortalizas: lechuga, tomate, zanahoria, apio, nabo, perejil, espárragos y todas las crucíferas (familia de las coles).
  • Legumbres: soja, lentejas, alubias, cacahuete, habas.
  • Semillas: lino
  • Frutos secos: nueces, avellanas, almendras, castañas y pipas de girasol.
  • Especias: azafrán, hinojo y mostaza.

El diagnóstico se realiza a través de un médico especialista en alergias con pruebas cutáneas y serológicas.

La dieta propuesta es excluyente en relación a las LPTs que hayan salido reactivas y su grado de tolerancia. Habrá que tener en cuenta los cofactores que pueden desencadenar una anafilaxis en presencia de LPTs como son el ejercicio, el alcohol, medicamentos (antiinflamatorios) o drogas.

Imagen: Usman Yousaf @usmanyousaf https://unsplash.com/photos/bvQ2hgDzjFA