El pescado forma parte de nuestra dieta y de la misma pirámide de la alimentación equilibrada, que nos recomienda un consumo de pescado y marisco de unas 3 – 4 raciones/semana, al menos 2 raciones que sean de pescado azul (sardina, caballa, salmón, atún, etc.).

Tradicionalmente lo consumimos cocinado, sea al horno, a la plancha, salteado o al vapor, pero cada vez más muchos pacientes optan por un consumo de pescado en crudo, al estilo japonés u oriental.

Seguramente debido a esta influencia oriental a través del sushi y el sashimi cada vez más pacientes prefieren consumir el pescado crudo. Solo hace falta una consideración, congelarlo si se compra fresco y tenerlo al menos 3 días en el congelador por debajo de los 15 grados bajo zero. Otra opción es comprarlo congelado, que no va a ser una opción menos saludable. Si lo congelamos nosotros hay que limpiarlo bien y distribuirlo por raciones individuales, así facilitaremos la descongelación.

Lo podemos preparar solo, con salsa de soja, en forma de tartar o también optar por los ceviches. Estas son opciones que desde hace años incorporamos a nuestras dietas, por qué son buenas preparaciones y buenas opciones para cambiar de sabor, textura, aroma y color.

Fotografía: Giovanna Gomes a Unsplash https://unsplash.com/photos/0AkqaThAj4Q