Hoy empieza oficialmente el verano, pero ya hace días que nos llegó el calor y pesadez. Las necesidades cambian, y por eso tenemos más sed y menos hambre, también nos podemos notar más perezosos, cansados y eso no deja de ser señal que debemos reorientarnos a la nueva estación.

Yo diría que el verano es la estación de los alimentos crudos y los platos fríos: ensaladas, gazpachos, batidos, zumos y fruta. Y no tenemos excusa para no consumirlos, es el mes de los melocotones, nectarinas, ciruelas, sandía, melón, peritas de San Juan, brevas; las verduras y hortalizas que más vamos a ver son calabacines, lechugas de todo tipo, tomates de mil variedades, rabanitos, pepinos y mucha verdura para comer cruda.

También tenemos pimientos y berenjenas, con los que podemos hacer escalivadas, espárragos para cocinar a la plancha o al horno, es el mes donde la huerta empieza a ser generosa y nos da una gran cantidad de alimentos. Aprovechemos para consumirlos de proximidad y principalmente de productores locales.

Fotografía: Jordi Sarola (Mercat de la Boqueria)