No puedo esconder mi preferencia por esta variedad de berenjena, que tenemos la mala suerte que no está en todos los mercados. Con un sabor mucho más suave que el de la berenjena negra es una variedad cultivada en la zona del Bages (Catalunya). Su carne es melosa y de textura agradable, al contrario que el cáliz y los sépalos, que están llenos de pinchos.

La berenjena es un alimento muy rico en agua, el 92% de su peso es agua y esto la hace muy hipocalórica. Contiene vitaminas como la A, la C y del grupo B, así como calcio y mucho potasio.

Desde hace algunos años que esta hortaliza ha emergido y la podemos volver a consumir: escalivada, hervida, al horno, salteada o en papillota, de todas las maneras está buena.

Berenjenas con tomate y mozzarela

Ingredientes:

Berenjenas blancas, y después,

  • tomates
  • mozzarela de búfala
  • salsa pesto o aceite de oliva de buena calidad para aliñar

Preparación:

  1. Cortar la berenjena en rodajas de medio centímetro, salarlas y dejarlas que suden durante 20 – 30 minutos para eliminar el sabor amargo.
  2. En una bandeja de horno y sobre papel de celulosa colocar las berenjenas con un poco de aceite. Cocinarlas en el horno a 180ºC (si se prefiere se pueden cocinar en una paella).
  3. Cortar el tomate a rodajas gruesas.
  4. Cuando la berenjena empiece a estar cocinada pon una rodaja de tomate encima y después una de mozarella, aliñar con un poco de sal y aceite, gratinar en el horno.
  5. Aliñar con un poco de salsa pesto u orégano para dar un poco de color.