La primavera nos aporta los espárragos trigueros cuando reciben más horas de sol. Y también los espárragos verdes de cultivos controlados.

Deliciosos y muy esperados, los espárragos verdes son muy saludables. Son muy poco calóricos, excelente fuente de vitamina K, A, B9 y C. Ricos en fitonutrientes y antioxidantes, nos ayudaran a prevenir la oxidación celular.

Nos aportan mucha fibra, y en concreto inulina, un excelente prebiòtico. Los podemos consumir una vez por semana en forma de tortilla de espárragos, salteados, al horno o incluso escaldados y añadidos a la ensalada.

¿Y el olor? Si, ese olor que se nota en la orina después de consumirlos. Pués es debido a los aminoácidos sulfurosos que aporta esta hortaliza, en concreto el ácido aspártico. Cuando se descomponen se crean compuestos volátiles que cuando salen al exterior dan ese olor característico. Son el metanotiol, sulfuro de dimetilo y tioéster de sulfuro de metilo.

Fotografía: Jordi Sarola (Mercat de la Boqueria, Barcelona)