El mes de marzo es la frontera entre el invierno y la primavera. Este año hemos tenido un invierno especialmente cálido, con frío muy concentrado en determinados días, de poca duración, pero en algunos momentos muy intenso. Y también una sequía persistente, haciendo que muchos productos típicamente invernales y de proximidad haya sido mucho más complicado de encontrarlos en algun momento de la temporada, especialmente si vienen de producción ecológica.

Este marzo de 2024 aún encontramos alcachofas, muchos calçots, puerros, cebollas y ajos tiernos, guisantes, habas, broccolis, coliflores, coles de todo tipo, zanahorias, remolachas, chirivías, nabos, escarola, lechuga y achicoria. Las espinacas y las acelgas son las verduras de hoja más abundantes, para hervir, saltear, escaldar o hacer en papillote. Y las Reinas del invierno, las calabazas, que podríamos nombrar a cientos: violín, tromboncino, gigante del Atlántico, ichiki kuri, calabaza de puerco, etc.

Las frutas más típicas como los cítricos: mandarinas, pomelos y naranjas, kiwis y algunas fresas de temporada. También encontramos manzanas y granadas de guarda. Son frutas con una alta concentración en vitamina C y carotenos, todo sustancias antioxidantes que mantendrán el sistema inmunológico atento a la entrada de virus y bacterias.

Fotografía: archivo de Jordi Sarola (mercado de la Boquería)