Cuando hablamos de longevidad, pocas historias pueden compararse con la de María Branyas, la mujer hasta ahora más longeva del mundo tras su fallecimiento en agosto de 2024, quien vivió 117 años con una excelente salud, causando revuelo entre los científicos.
Un reciente estudio dirigido por el Dr. Manel Esteller, del Instituto Josep Carreras, los investigadores analizaron el ADN, la microbiota y los hábitos de vida de María Branyas.
A continuación, desglosamos los 5 pilares principales que definieron su longevidad, según los resultados de la investigación:
🏆 Los 5 Pilares de su Longevidad
N°1: Genética privilegiada
Su ADN contenía variantes genéticas raras y únicas que la protegían contra enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, como el Alzheimer. Algo que sorprendió a los investigadores fue que sus células mostraban un envejecimiento celular mucho más lento de lo común, lo que se traduce en que su edad biológica era 17 años menor que su edad real.
N°2: Microbiota «joven»
Sorprendentemente su microbiota intestinal se parecía a la de una niña. Este fenómeno explica en parte su longevidad, debido a que una microbiota saludable y equilibrada está asociada con una menor inflamación, mejor digestión y un sistema inmunológico más fuerte, contribuyendo a la prevención de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y neurodegenerativas.
N°3: Perfil lipídico excepcional
Tenía los niveles altos de colesterol “bueno” (HDL) y niveles bajos de colesterol “malo” (LDL), contribuyendo en disminuir el riesgo de infartos y problemas cardiovasculares.
N°4: Estilo de vida saludable
La combinación de una vida activa, sin fumar ni beber alcohol, sumado a la buena gestión del estrés, permitió que María Branyas mantuviera una salud física y mental óptima. A través de su vida, mantuvo el hábito de caminar a diario, lo que le permitió tener una vida social activa, mejorando así su calidad de vida reduciendo los riesgos asociados al sedentarismo y el aislamiento social en la tercera edad.
N°5: Dieta mediterránea
Llevaba una dieta bastante balanceada en donde comía tres yogures al día, ricos en probióticos, consumía aceite de oliva, pescado, frutos secos y frutas, típicos de la dieta mediterránea Este tipo de dieta, no solo promueve la salud digestiva, sino que también proporciona antioxidantes y grasas saludables que contribuyen en el bienestar general. La dieta mediterránea ha sido reconocida por su capacidad para prevenir enfermedades crónicas y prolongar la vida.
Esto se refuerza con estudios recientes, como el publicado en la revista Journal of Internal Medicine:
🧬 Un artículo titulado «Dietary strategies to promote healthy aging and longevity: An epidemiological perspective» de Frank B. Hu, menciona cómo ciertos patrones alimenticios pueden influir significativamente en la longevidad.
Según este estudio:
- Se destaca la importancia de mantener un peso corporal adecuado a lo largo de la vida para favorecer un envejecimiento saludable y aumentar la longevidad.
- Es fundamental considerar la calidad de las grasas, proteínas y carbohidratos que se consumen, más que la cantidad total de estos macronutrientes. Se llama a priorizar fuentes saludables, como grasas insaturadas, proteínas de origen vegetal y carbohidratos complejos.
- Dietas como la mediterránea, nórdica y de Okinawa, así como el índice de alimentación saludable alternativo (AHEI) y la dieta DASH (enfoques dietéticos contra la hipertensión), se relacionan con una menor mortalidad y consigo una mayor longevidad saludable. Estas dietas comparten similitudes, ya que predominan alimentos de origen vegetal, ricos en nutrientes, limitando carnes rojas y procesadas.
- El llevar una dieta saludable junto con otros hábitos buenos para la salud, como el realizar actividad física regular y no fumar cigarrillos, puede aumentar entre 8 a 10 años la esperanza de vida libre de enfermedades.
- Es esencial adaptar la nutrición en base a las preferencias culturales e individuales, además de las necesidades nutricionales específicas para la tercera edad.
- Las estrategias de la salud pública deben centrarse mayoritariamente en crear entornos alimentarios que faciliten el acceso a opciones más saludables y nutritivas.
📢 ¿Podemos aprender a vivir más años?
Este estudio basado en una experiencia real nos confirma la idea de que “la genética puede predisponernos a vivir más años, pero el estilo de vida juega un papel igual de importante”. El Adoptar hábitos saludables como una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico, tener una buena gestión del estrés y evitar el consumo de sustancias dañinas para la salud como el alcohol y el tabaco, son claves para mejorar nuestra calidad de vida y aumentar las probabilidades de alcanzar una mayor longevidad, dejando claro que la longevidad no es un accidente, sino el resultado de una combinación de genética y hábitos de vida saludables. Esta investigación abre nuevas puertas a enfocarnos en la medicina preventiva.
Cita destacada:
«Hemos encontrado uno de los metabolismos lipídicos más eficientes reportados hasta ahora, un rasgo vinculado a una vida prolongada y a la ausencia de demencia»
— Dr. Manel Esteller
📰La Vanguardia
📰 https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/joim.13728
