Cuando pensamos en gastar energía, se suele asociar al ejercicio, pero hay una parte muy importante que muchos desconocen que es el NEAT, o Non-Exercise Activity Thermogenesis, que en español se traduce como “termogénesis por actividad no asociada al ejercicio”.

 

El NEAT es toda la energía que gastamos en actividades diarias no estructuradas como el ejercicio, pero que implican movimiento como por ejemplo: caminar al trabajo, subir escaleras, limpiar la casa, estar de pie cocinando o moverse mientras hablas por teléfono.

 

El NEAT puede representar entre un 15% y 50% del gasto energético diario dependiendo del estilo de vida de cada persona y aunque a menudo pasa desapercibido, puede representar una parte significativa del gasto energético diario, especialmente en personas que no realizan ejercicio regularmente.

 

¿Qué actividades SÍ son consideradas como NEAT?

  • Caminar para hacer trámites.
  • Pasear al perro.
  • Subir escaleras.
  • Cocinar o lavar los platos.
  • Hacer aseo en casa.
  • Jugar con tus hijos.
  • Moverse en la oficina (por ejemplo, ir al baño, caminar, realizar movilidad).
  • Estar de pie trabajando.

 

¿Qué actividades NO son parte del NEAT?

  • Entrenamientos estructurados (gimnasio, correr, clases dirigidas).
  • Digestión de los alimentos (termogénesis alimentaria).
  • Gasto metabólico basal (respirar, dormir, latidos del corazón, temperatura corporal, etc.).

 

Un NEAT crónicamente bajo, por ejemplo, en personas que pasan muchas horas sentadas y se mueven poco durante el día, se asocia con varios problemas a largo plazo:

  • Mayor riesgo de obesidad: El bajo movimiento reduce el gasto energético total diario.
  • Deterioro metabólico: Como resistencia a la insulina, aumento del colesterol y triglicéridos.
  • Mayor riesgo cardiovascular: El sedentarismo prolongado está vinculado a hipertensión y enfermedades del corazón.
  • Pérdida de masa muscular: Al moverse menos, también se reduce la estimulación muscular diaria.
  • Problemas de salud mental: Menor NEAT se asocia con mayor riesgo de ansiedad, estrés y depresión.

 

Es importante que sepas que, si incluso haces ejercicio 1 hora, 3-4 veces por semana, pero pasas el resto del tiempo sentado o sin moverte, tu gasto por NEAT puede ser muy bajo y seguir siendo una persona sedentaria. Por eso, moverse más allá del entrenamiento es fundamental, ¡aquí radica la importancia del NEAT!

 

¿Cómo puedes aumentar tu NEAT?

Aquí te dejo algunas estrategias prácticas:

  • Camina más: Opta por caminar en trayectos cortos en lugar de usar el coche o transporte público.
  • Usa las escaleras: Evita el ascensor siempre que sea posible.
  • Realiza tareas domésticas: Limpiar, cocinar o cuidar el jardín son excelentes formas de mantenerse activo.
  • Ponte de pie regularmente: Si trabajas sentado, levántate y muévete cada hora.
  • Fidgeting: Mover las piernas, cambiar de postura o gesticular también suma.
  • Establece metas de pasos diarios: Apunta a 10,000 pasos al día como objetivo inicial.
  • Utiliza escritorios de pie o caminadoras de escritorio: Si es posible, incorpora estas herramientas en tu rutina laboral.

 

El NEAT contribuye a mantener un gasto energético más alto de manera sostenible y sin estrés físico adicional. Se ha observado que quienes aumentan su NEAT tienen más facilidad para:

  • Mantener o perder grasa corporal.
  • Evitar el efecto rebote tras una pérdida de peso.
  • Mejorar su salud cardiovascular y metabólica.
  • Reducir el sedentarismo.

 

El NEAT es una herramienta poderosa y accesible para mejorar tu salud y bienestar. No requiere de equipos especiales ni de tiempo extra, solo se trata de incorporar más movimiento en la rutina diaria, ¡Pequeños cambios conllevan a grandes resultados!